La dieta mediterránea declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, no se entiende sin el aceite de oliva. Los alimentos base y pilares fundamentales de la dieta mediterránea son: frutas y verduras, legumbres, pescado, cereales (mejor consumirlos integrales), frutos secos y aceite de oliva, como principal aporte de grasa.

El Aceite de Oliva Virgen Extra es aquel que se obtiene como el aceite de oliva virgen, pero tiene un menor grado de acidez, rondando el 1%, lo que le confiere un intenso sabor afrutado y un color verdoso.

Propiedades y beneficios del aceite de oliva 

Consumir aceite de oliva es invertir en salud, disfrutando al mismo tiempo de un excelente sabor. Hay múltiples estudios sobre los beneficios de la dieta mediterránea y el aceite de oliva virgen extra para la salud:

Por su contenido en Ácido Oleico y Antioxidantes, reduce el riesgo de patologías cardiovasculares ya que aumenta el colesterol HDL (bueno) y disminuye el colesterol LDL (malo) disminuyendo el riesgo de infartos e ictus.

Disminuye el riesgo de diabetes.

No todas las grasas son iguales y al consumir aceite de oliva y grasas saludables, se disminuye el consumo de otras grasas nocivas. Por tanto, el aceite de oliva es un aliado para luchar contra la obesidad y sobre todo la central o abdominal, que se caracteriza por un aumento del perímetro de la cintura.

Por su contenido en antioxidantes, ralentiza el proceso de deterioro cognitivo, típico de la vejez, el envejecimiento prematuro y otras enfermedades degenerativas causadas por los radicales libres.

Acción antiinflamatoria para reducir el dolor muscular y articular.

Por su textura, es un excelente lubricante que nos ayuda a mejorar el tránsito intestinal y luchar contra el estreñimiento.