Los anacardos, también llamados castañas de Cajú o nueces de la India, son el fruto de un árbol originario de Venezuela y el noreste de Brasil  -en plena región amazónica- y cuyo consumo, hoy en día, está totalmente extendido a nivel mundial.

Pertenecen al grupo de los frutos secos, todos ellos muy ricos en calorías (unas 574 Kcal por 100 gr.), pero también con una gran riqueza nutricional, como ya vimos con otros frutos secos como el pistacho. Por eso, no se debe descartar su consumo, incluso diario (cualquier fruto seco), siempre respetando las cantidades adecuadas: es decir, como máximo 20 grs. al día, que se traduce en unos 15 anacardos.

Por lo tanto, hay que saber controlar la cantidad para no pasarnos con la ingesta de calorías y, por otro lado, es conveniente masticarlos bien para evitar indigestiones y también para favorecer una rápida asimilación de los nutrientes.

Anacardos (y los frutos secos en general), el mejor tentempié

Para aprovechar al máximo las cualidades de este alimento podemos incorporarlos a los desayunos, en los que nunca está de más un extra de energía, o incluirlos en las ensaladas de las comidas.

También se pueden tomar como aperitivo: un puñado de anacardos es infinitamente más saludable que alimentos ricos en grasas saturadas, como embutidos, quesos y, por supuesto, cualquier snack o producto de bollería. Los anacardos son tentempiés saludables: una pequeña cantidad aporta sensación de saciedad, que ayuda a la hora de cuidarnos.

Por otro lado, es un alimento rico en grasas mono y polinsaturadas (un 46% por 100 gr.), que mejora el colesterol bueno HDL y disminuye el colesterol malo LDL. Diversos estudios han concluido que el consumo de anacardos ayuda a disminuir los problemas cardio-vasculares (infartos y accidentes vasculares cerebrales) e incluso a protegernos de la génesis tumoral.

Sin embargo, de manera comparativa, es mejor el perfil lipídico de las nueces y las almendras naturales.

Los anacardos contienen un alto nivel de proteínas (15%) y fibra (3 grs.), y son ricos en hidratos de carbono de absorción lenta (32%), lo cual mantiene estable los niveles de azúcar en sangre, lo que reduce las bajadas de azúcar con el consiguiente incremento de la sensación de hambre y, en el caso de los deportistas, una disminución del rendimiento físico.

Por lo tanto: 15 anacardos son suficientes para…

Saciarse: la clave está en masticarlos bien, sin prisa. Cuanto más rápido comas más calorías ingieres y menos tiempo das al cuerpo para saciarse.

Prevenir enfermedades cardio-vasculares: el tipo de grasa de los anacardos mejora el colesterol bueno y disminuye el colesterol malo.

Proteger contra tumores: preservan nuestras células del estrés oxidativo.

Mantener constante los niveles de glucosa: como otros frutos secos, son muy recomendables a la hora de hacer deporte, ya que mantienen los niveles adecuados de glucosa en sangre, mejoran el rendimiento físico y combaten las agujetas.

Tener un mejor rendimiento cerebral e intelectual: gracias a su riqueza en vitaminas (B1, B2, B6, B9 -ácido fólico-, A, C, E, D) y minerales (hierro, fósforo, zinc, magnesio, cobre y calcio).