Las bebidas vegetales son una tendencia al alza. Son productos elaborados por la industria alimentaria como alternativa a la leche de vaca u otros animales. Si bien la leche cuenta con grandes propiedades, muchas personas que intentan evitar los lácteos de origen animal y se acercan cada vez más a estas bebidas.

Las personas que consumen bebidas vegetales pueden hacerlo por varios motivos:

Salud: en casos concretos de intolerancia a la lactosa o alergias a las proteínas de la leche.

Digestiones pesadas o alteraciones del tránsito intestinal.

Erupciones o reacciones cutáneas: suelen mejorar al retirar la leche

Por libre elección: aquellas personas que quieren disminuir o eliminar el consumo de productos animales de su dieta.

Sea cual sea el motivo, la realidad es que se ha disparado su consumo en los últimos años y a día de hoy no sólo están disponibles en las tiendas de dietética, sino que se puede encontrar un enorme surtido en BM supermercados.

La denominación correcta es la de bebidas vegetales, y no leches vegetales, pues la leche es la secreción de las mamas de los mamíferos. Según la normativa comunitaria, solo se admite llamar leche a las bebidas a base de almendras o coco, ya que es una denominación que viene de muchos años atrás.

Primero comenzó la bebida de soja, después llegó la avena y el arroz, y poco a poco han ido apareciendo una gran variedad: coco, almendras, avellanas, quinoa, espelta, kamut, castañas, nueces, sésamo… Existen bebidas vegetales ecológicas, en la que no se usan pesticidas, ni transgénicos y apuestan por una producción sostenible, lo que para muchos es un valor añadido.

A continuación hablaremos de los principales valores o diferencias nutricionales las distintas bebidas vegetales, lo que te servirá de ayuda a la hora de decidirte entre una u otra:

Ninguna contiene lactosa, ni proteínas animales, razón muy importante para los intolerantes y los alérgicos.

Los celíacos no pueden consumir la bebida de avena.

Tienen mayor riqueza proteica y valor biológico de las proteínas que la leche de vaca. La que más se le acerca es la bebida de soja.

El aporte de calcio es mucho menor en las bebidas vegetales, por ello casi todas las marcas las enriquecen en calcio y en vitamina D y en muchos casos en vitamina B12, siendo esta última muy importante para los vegetarianos estrictos.

Las bebidas vegetales, tienen un mejor perfil lipídico, menos grasas saturadas que la leche de vaca y mayor porcentaje de poliinsaturadas, que son más saludables.

El aporte calórico varía bastante entre unas y otras y además muchas marcas tienen su variedad ligera o light (más agua y menos materia prima, lo que hace que se pierda mucha riqueza nutricional). Hay que tener en cuenta siempre el contenido de materia prima.

En cuanto a los hidratos de carbono, tienen mayor cantidad las bebidas vegetales que la leche de vaca y en muchos casos llevan azúcares añadidos. Hay que fijarse en el etiquetado y evitar aquellas que añaden siropes, concentrados de frutas, melazas… (¡que también son azúcares!)

La bebida de soja es la más parecida nutricionalmente a la leche de vaca, siempre que esté enriquecida en calcio y vitamina D. La soja es muy rica en isoflavonas que le dan ligero efecto estrogénico, lo cual es beneficioso en las mujeres perimenopáusicas. Sin embargo, no deberían tomarla aquellas con tumores de mama que sean hormonodependientes (consultar siempre con su oncólogo).

Estas bebidas vegetales pueden hacerse en casa totalmente naturales, con menos agua y mayor concentración de materia prima, pero no están enriquecidas en calcio, vitamina D y B12. Es importante en las personas vegetarianas, ya que deben buscar otra fuente de aporte.

Para resumir…

Las bebidas vegetales son una buena alternativa para intolerantes a la lactosa o alérgicos a la proteína de la leche de vaca u otros animales, o para aquellos que las prefieran por convicción.

La bebida de soja es la que tiene mayor riqueza nutricional.

Es mejor elegirlas enriquecidas en calcio y vitamina D, y en caso de vegetarianos estrictos también en vitamina B12 (excepción en casos de tumores de mama).

Hay que fijarse en el porcentaje de materia prima, cuanto más tenga mayor valor nutricional.

Ojo con la cantidad de azúcares añadidos (siropes, jarabe de ágabe, melazas, concentrado de frutas, etc.)