Con el sugerente y espiritual nombre de Buddha bowl se presenta la enésima tendencia foodie. A simple vista puede parecer un plato de poké, y en la práctica es muy similar ya que se trata de un bol repleto de comida saludable. Sin embargo, en lugar de pescado y arroz (que también puede llevar), el Buddha Bowl tiene como ingredientes básicos los vegetales frescos, los cereales integrales, las legumbres, los frutos secos y las semillas.

El origen de su nombre no está muy claro. Algunos lo atribuyen a la apariencia del bol, similar a la barriga de Buda. Otros lo relacionan con la dieta de los monjes budistas, basada en los alimentos donados por la gente (de ahí su variedad de ingredientes), o incluso con la filosofía: lograr el bienestar con una comida completa y saludable.

Sea cual su origen y el de su nombre, el caso es que se trata de un plato muy nutritivo y saciante. Además, los Buddha bowls destacan por su versatilidad y admiten prácticamente cualquier ingrediente. Se podría decir que es una especie de plato combinado, pero mucho más equilibrado y saludable.

Cómo hacer un Buddha bowl perfecto

Lo cierto es que, como en la mayoría de recetas, no hay una formula exacta. Cada uno tendrá sus ingredientes predilectos que priorizará respecto a otros. Lo ideal es elegir una pequeña cantidad de uno o dos alimentos de cada uno de estos grupos:

Hidratos de carbono: tubérculos (patata, boniato, etc.) o cereales integrales (arroz, quínoa, cuscús, maíz, avena, mijo, etc.).

Verduras-vegetales: es aconsejable mezclar verduras crudas con otras cocinadas, para mejorar la digestión (espinaca, kale, canónigo, berenjena, tomate, zanahoria, remolacha, rábano, puerro, cebolla, brécol, pimientos, apio, pepino, espárragos, calabacín, alcachofa, etc.).

Proteína: vegetal (legumbres, frutos secos, semillas: girasol, calabaza, sésamo…, etc.) y/o animal (huevo, pollo, atún, queso, etc.).

Grasas saludables: aceite de oliva virgen extra, aguacate, frutos secos, semillas, etc.

El estilo canónico para preparar un Buddha bowl es colocar los ingredientes en el bol sin mezclarlos, con las verduras en el fondo y el resto de ingredientes dispuestos de manera ordenada en el plato. Para acabar, aderezamos con un aliño o vinagreta al gusto; hummus, yogurt o tahini; y algunas especias (tomillo, albahaca, orégano, perejil, etc.).

Los buddha bowl también son una buena opción para los desayunos. Sólo tienes que combinar una base de dos o tres piezas de fruta (kiwis, mandarinas, fresas, granada, piña, frambuesas, manzana, pera, papaya, mango, etc.), con un poco de yogur desnatado o kéfir.