Hace unas semanas, desde Elige Cuidarte hacíamos referencia a los beneficios que aporta incluir el pan de espelta en la dieta, un producto cada vez más visible y disponible en BM Supermercados. Pero queremos extendernos un poco más explicando las cualidades de la harina de espelta, en especial sus propiedades digestivas y nutritivas, mucho mejores que la harina de trigo convencional.

La harina de espelta se elabora a partir de la molienda de los granos de espelta, una gramínea cuyo nombre oficial es Triticum spelta, también conocida como escanda. No es un producto nuevo (se remonta más de 7.000 años) y probablemente es la raíz de todas las variedades de trigo actuales.

Hacia el siglo XIX se dejó de utilizar porque su cáscara era muy dura y el descascarillarlo antes de la molienda encarecía el proceso. Pero en los últimos años ha resurgido su elaboración y consumo, ya que es un cereal que se adapta bien a los climas adversos y soporta bien las plagas, evitando así el uso de pesticidas, fungicidas y herbicidas. Esto lo convierte también en un producto ideal para el cultivo ecológico, una tendencia en alza.

La harina de espelta, mejor integral

Al igual que la harina de trigo, según la molienda, la harina de espelta puede ser blanca o integral. Siempre es mejor elegir la integral, porque nutricionalmente es más completa.

Con ella se elaboran el pan de espelta y productos de pastelería. También puede también utilizarse para hacer pasta fresca, para consumir como pasta o para preparación de sopas.

Todos aquellos que les gusta elaborar su propio pan con distintos tipos de harina, han de tener en cuenta las siguientes particularidades de la harina de espelta:

No sube tanto al hornearlo, sería ideal contar con masa madre.

Su sabor es ligeramente dulce, similar al de la nuez.

No es apto para celíacos: aunque en menor cantidad, contiene gluten.

Es más soluble y requiere menos agua.

Pan de espelta (y otros cereales): cuatro raciones al día

El pan de espelta es otra opción más y como otros cereales, según la pirámide alimentaria, son de consumo diario. No existe una pauta específica para la espelta, pero se recomienda entre pan, pasta, arroz y otros cereales unas cuatro raciones diarias.

La espelta tiene, en general, mejor digestibilidad: se fragmenta más fácil en los procesos de masticación y formación del bolo digestivo, y es atacado con mejor resultado por las enzimas y jugos gástricos. Por lo tanto, es recomendable para aplacar problemas digestivos, alteración de la permeabilidad intestinal, colon irritable o las enfermedades intestinales crónicas.

Composición nutricional: espelta vs trigo

330Kcal, frente a 345 Kcal de la harina de trigo común.

65% de hidratos de carbono, de ellos 3% azúcares y unos 8,8 g. de fibra, similares a los de la harina de trigo común.

Del total de fibra, el 0,95% son B-glucanos, un tipo de fibra soluble que disminuye la absorción de colesterol, que es superior en la espelta.

Proteínas 15%, ligeramente superiores que en el trigo común 10%. La proteínas de espelta tienen un valor biológico algo superior, pues contienen más lisina, que es un aminoácido esencial, deficitario en otros cereales.

Grasas 3%: Se encuentran en el germen del cereal y es ligeramente superior en la harina de espelta. Su tipo de grasa es beneficiosa, pues la grasa saturada solo es 0,4 g. y los Omega 6 son 1,3 g.; monoinsaturada (ácido oleico) 0,4 g.; y los Omega 3, 65 mg.

Sales Minerales: Calcio 20 mg., magnesio 130 mg., Potasio 445 mg., fósforo 410 mcg., superiores a la harina de trigo.

Vitamina B1: 0,02 mg., Vit B2 0,05 mg., Vit E 15 mg. En general, la vit B1 y B6 son similares a la harina de trigo, pero hay mayor cantidad de B6, A, E, D, ya que al tener la espelta más grasa, estas vitaminas son liposolubles y están disueltas en ella.

Resumiendo…

El aporte calórico es similar en la harina de espelta y la de trigo común.

Elegir siempre la harina integral, pues tiene mayor riqueza nutricional.

La harina de espelta es ligeramente más rica en proteínas y en un aminoácido esencial: la lisina.

También es más rica en grasa saludable y en vitaminas que en ella se disuelven, así como en minerales.

Recomiendo probarla en patologías intestinales crónicas y síntomas digestivos inespecíficos, pues parece tener mejor digestibilidad.