Aunque nuestra nutricionista, la Dra. Marta Aguirre, ya te ha explicado de manera detallada los valores o diferencias nutricionales las distintas bebidas vegetales, queremos profundizar un poco más en las cuatro variedades más habituales, cuya inclusión en tu dieta puede ayudarte a llevar una vida más saludable. Además, te damos alguna pista para hacerlas tú mismo en casa:

Bebida de soja

Fue una de las primeras en llegar y sigue siendo de las más extendidas. Su valor energético es similar al de la leche desnatada de vaca. Se elabora a base de soja, una leguminosa cuyo cultivo ha ido multiplicándose en los últimos años. La soja despierta acalorados debates entre nutricionistas, pero poco a poco parece establecerse como una legumbre más: no es un ‘superalimento’ milagroso, pero su consumo tampoco parece encerrar mayor problema salvo en personas alérgicas. Una de sus ventajas es que al llevar más tiempo en el mercado ha ido inspirando variedades originales en forma de batidos de diferentes sabores: chocolate, vainilla o incluso, capuccino.

Bebidas de arroz o avena

La abundancia de estos cereales hace que la bebida de arroz o avena pueda tener buenos precios, si bien cuenta a veces con un aspecto más ‘acuoso’ y, por la sobriedad del sabor original, algunas versiones añaden importantes cantidades de azúcar, lo que eleva su carga calórica, así que puede ser una buena idea interesarse por variedades sin azúcar añadido.

Bebidas de frutos secos y coco

También son una opción bien asentada y quizá una de las más interesantes. El sabor de los frutos secos aporta matices deliciosos  a estas bebidas. Además, son las que tienen una mayor untuosidad, gracias a las grasas saludables de estos alimentos: en este caso podemos encontrarnos con más calorías, pero si elegimos versiones sin azúcar añadido, serán calorías de grasas insaturadas muy interesantes. Las opciones de almendras o avellanas son muy comunes, pero existen también variedades de macadamia o anacardo exquisitas. Y aunque sea diferente a los ‘frutos secos’ que conocemos comúnmente, el coco también ofrece versiones bebibles muy interesantes, tanto por su agua natural, como por sus derivados de aspecto ‘lácteo’.

Tu bebida de almendras casera

Una opción ideal si quieres evitar el azúcar añadido de algunas bebidas vegetales comerciales es que te prepares tu propia versión casera. Es tan fácil como licuar un puñadito de almendras crudas peladas en una pizca de agua. Al cabo de unos minutos sigue batiendo y añadiendo más agua hasta alcanzar el resultado deseado. Entre 50 y 100 gramos de almendras por cada litro de agua sería suficiente, según tus propios gustos. Para evitar posos de almendra -que pueden ser deliciosos- coloca un tamiz fino. La pulpa sobrante se puede secar y usar como almendra molida en salsas o postres. Si el sabor es demasiado almendrado, elige tu forma favorita de endulzar ligeramente.