Vamos a concluir esta serie de post dedicados a la diabetes hablando de los alimentos recomendados para aquellas personas que la padecen.

El principal problema de la dieta de un diabético está en los hidratos de carbono o azúcares que consume. Pero no solo en la cantidad, sino también su velocidad de absorción: cuanto más lenta es la velocidad de absorción de un hidrato de carbono, menos capacidad tiene de elevar la glucosa en sangre y de generar daño vascular.

Estas son unas cuantas recomendaciones para evitar estos azúcares de rápida absorción:

Nada de pasteles (aunque ponga sin azúcar añadido). Los dulces de pastelería llevan bastantes hidratos de carbono y se absorben rápidamente, generando picos altos y dañinos de glucosa que la insulina de un paciente diabético no es capaz de devolver a sus valores normales en el tiempo debido.

Evitar zumos y refrescos industriales. Es mejor tomar piezas de fruta entera.

Las frutas deshidratadas no son buena idea: uvas pasas, ciruelas pasas, orejones… al perder agua su concentración de azúcar se multiplica.

Cereales integrales y repartidos durante el día: pan, pasta, arroz, cous-cous, etc. Pequeñas cantidades dosificadas a lo largo de las comidas.

Evitar las patatas fritas. Concentran grasa e hidratos de carbono.

Legumbre y quinoa, sí pero con moderación: aunque tengan hidratos de carbono, tienen mucha fibra y los picos glucémicos que generan no son elevados. Además, sacian y ayudan a mantener la glucemia constante.

Sí a las ensaladas y verduras. Se pueden tomar sin restricciones.

No abusar de carnes rojas: tienen gran cantidad de grasa saturada.

Apostar por pescado azul, aguacate, frutos secos o aceite de oliva: siempre ingeridos con moderación estos productos aportan un perfil lipídico que protege el tejido vascular.