Hay fechas significativas en el calendario de cada uno, que se merecen una celebración especial. Cumpleaños, aniversarios o días especiales como San Valentín. Pero tampoco es necesario que un calendario nos marque una fecha concreta, porque cualquier día puede ser diferente si nosotros queremos. Sólo hay que dedicarle un poco de mimo.

Para que un día sea especial, no hacen falta grandes lujos ni nada extravagante, basta con pequeños detalles. Solo hay que pararse a pensar en aquello que nos gusta y no hacemos habitualmente, debido al ritmo frenético que llevamos en el día a día. Aquí os dejamos algunas ideas para hacer que un día cualquiera sea especial.

Nos “quedamos” de cena

Las mejores celebraciones siempre giran en torno a una mesa, pero no necesariamente en la de un restaurante. También a nuestra casa podemos darle el ambiente de un restaurante elegante. Lo primero es elegir el menú, que puede ser significativo. Por ejemplo, si estáis celebrando vuestro aniversario de boda, podéis preparar el mismo menú de aquel día tan especial. O si es un cumpleaños, optemos por el plato favorito del cumpleañero.

Si a los dos os gusta cocinar, os aconsejamos preparar la cena juntos. No siempre podemos dedicar un rato a cocinar sin prisas. Elegir una receta que os apetezca a los dos y que comience la celebración en los fogones.

Luego por su puesto hay que vestir la mesa. Se trata de elegir una decoración diferente, que por algo es nuestro día especial: unas flores, unas velas aromáticas… a gusto del consumidor.

¡A relajarse!

El estrés del día a día no nos permite detenernos a respirar hondo y tener un momento de descanso. Por eso, un plan relajante puede hacer que sea verdaderamente especial. Una escapada a un balneario, un spa o unas termas es una opción que requiere tiempo y planificación, pero cualquier momento y cualquier lugar puede ser bueno para relajarse.

Un baño con sales en casa con música tranquila, también puede ayudarnos a desconectar y descansar la mente por un momento.

¿Qué regalar?

Puede que sea un regalo de aniversario o cumpleaños, o puede que simplemente nos apetezca tener un detalle con alguien porque sí. ¡Perfecto! Ahora bien, para tener un detalle, no es necesario desembolsar grandes cantidades de dinero. A veces no es tanto el regalo, sino cómo se regala. Intenta empaquetarlo de una forma diferente o acompañarlo con una carta. También puedes preparar una serie de pistas que lleven hasta el regalo, como si de una yincana se tratara. Es una forma muy divertida de entregarlo.

En definitiva, el secreto está en pararse a pensar por un instante, y ya veréis como es muy sencillo convertir un día cualquiera en un día especial.