Ni una moda pasajera, ni una comida exclusiva para hípsters culinarios o los foodies más exclusivos: el poké -un plato originario de Hawái– está cada vez más presente en los menús de restaurantes y en los recetarios de todo el mundo -con distintas versiones y adaptaciones a los gustos locales- tras popularizarse en Estados Unidos durante los últimos años.

El poké se ha hecho un hueco entre los platos saludables por varios motivos. El primero, que es un plato nutritivo, ya que combina dos ingredientes básicos de la cocina: el arroz y el pescado. Además, es fácil de preparar, y al igual que una ensalada, permite multitud de combinaciones y mezclas a gusto del comensal; y, como no, está delicioso. ¡Qué más se le puede pedir!

Como ya hemos mencionado, este plato llega ‘surfeando’ desde las famosas islas del pacífico. Y aunque ha pegado muy fuerte entre los practicantes del surf, por sus propiedades nutricionales, la génesis de este plato hay que buscarla en los pescadores de Hawái, que lo realizaban con trozos de pescado crudo -normalmente atún-, para recuperar fuerzas con un alimento ligero, sencillo y altamente nutritivo.

Para darle más sabor, lo condimentaban con ingredientes locales: algas, sal marina o nuez de la india, entre otros. Los japoneses tomaron la receta y la enriquecieron con arroz, soja, tofu y otros pescados, mariscos y moluscos; como el salmón o pulpo. Con el tiempo, las influencias de otros países y culturas le han llevado a incluir multitud de ingredientes y combinaciones.

Más económico que el sushi; más completo que una ensalada

A grandes rasgos, podemos decir que el poké es una ensalada de pescado crudo o una especie de tataki o sushi ampliado, aunque es más económico que éste último y mucho más completo que una ensalada, por la variedad de ingredientes que admite.

Así, un ‘poke bowl’ tradicional (siempre debe servirse en un bol) se compone de tres elementos básicos: una base, que puede ser cereal (arroz blanco, arroz integral, quinoa), o bien sustituirse por kale o mezclum de lechugas; la proteína: pescados, mariscos y moluscos (atún, salmón, gambas, pulpo…), o tofu, marinados en distintas salsas (soja, aceite de sésamo, washabi); y verduras (algas, aguacate, pepino, cebolla, tomate, verduras encurtidas o frescas, semillas de sésamo…)

Por lo tanto, el poké incorpora proteína, minerales, vitaminas e hidratos de carbono en un mismo plato. Dependiendo de los ingredientes elegidos, tendrás altos niveles de omega 3 (atún o salmón), proteínas (pulpo), hidratos (quinoa o arroz, que también se puede sustituir por pasta); calcio, yodo, magnesio, hierro, potasio y sodio (algas). Las combinaciones son casi infinitas.

Poké: cien posibilidades, tres recomendaciones

Como hemos señalado, el poké admite multitud de variantes e ingredientes. Nosotros te recomendamos tres recetas:

Poke de salmón con algas y sésamo.

Poké de dorada con quinoa.

Poké de atún con pasta, brotes de cebolla y champiñones.