Cuando parece que dejamos atrás las Navidades y sus excesos… ¡zas! Llega otra época de vacaciones repleta de alimentos y postres hipercalóricos: torrijas, rosquillas, buñuelos, pestiños, potajes y otras viandas típicas de estas fechas acechan en cada esquina poniendo a prueba nuestra férrea voluntad de llevar una dieta saludable.

Sin embargo, aunque los ingredientes y modo de preparación de estos alimentos no suelen ser muy saludables -ya que cuentan con gran cantidad de azúcareshidratos y grasas-, podemos permitirnos un capricho de vez en cuando, sin preocuparnos por cuantas horas de ejercicio me va a costar eliminarla.

Además, se pueden hacer un poco menos calóricos si reducimos algunas cantidades o cambiamos algún ingrediente por otro más sano. Lo importante, en cualquier caso, es no prolongar mucho tiempo su consumo para que no nos pase factura. Vamos con algunos consejos para lograrlo…

Torrijas

Existen muchas recetas para hacer la torrija perfecta, con diferentes variaciones y toques, aunque los ingredientes básicos son: pan, huevo, leche, canela y azúcar blanco y/o miel. Este postre puede alcanzar unas 230 kcal por cada 100 g., dependiendo de la cantidad de azúcar y/o miel.

Para reducir su poder calórico se puede usar pan integral y leche desnatada (incluso hacerla vegana con bebida vegetal, sin lácteos ni huevo); edulcorante en polvo en lugar de azúcar; u hornearlas en vez de freírlas. Pruébalo en esta ensalada de torrija dulce.

Rosquillas

Al igual que el anterior, las rosquillas son un postre muy calórico. Para su elaboración se utiliza harina, huevos, leche, anís y azúcar. Para rematar, se fríen en aceite y se suelen decoran con azúcar glas, pudiendo alcanzar 400 kcal. por cada 100 g.

La sustituciones para mejorar las rosquillas pasan por usar harina integral o de frutos secos, leche desnatada, reducir el azúcar o usar edulcorantes; utilizar aceite de oliva o de coco; sustituir el anís por zumo de naranja o alguna especia (azahar); o hacerlas al horno.

Buñuelos

Los buñuelos rondan las 400 kcal por cada 100 g., y se elaboran con harina, huevo, mantequilla, azúcar y aceite, ya que también se fríen. Además, suelen rellenarse con crema o chocolate.

Para hacerlos más saludables, al igual que en los anteriores, se pueden priorizar la harina  integral, de almendra o quínoa, los edulcorantes y el aceite de oliva. El relleno, mejor con fruta o compota.

Potajes, pescado y legumbres para una ‘semana sana’

No podemos dejar de mencionar la gastronomía tradicional de esta época, siendo los pescados, sopas o potajes los grandes protagonistas. Sin duda son muy buenas opciones para acertar en las inminentes reuniones familiares y comidas con amigos; y también para compensar los excesos con los dulces.

Bacalao: Se puede servir como entrante en forma de buñuelo o desmigado en tortilla; al horno o rebozado; en un guiso con patatas, o acompañando una sopa de ajo.

Garbanzos con espinacas: los potajes con verduras y legumbres están muy presentes. Uno de los más tradicionales es el de garbanzos con espinacas, al que se le puede añadir bacalao o huevo cocido. Por cada 100 g. de potaje se concentran unas 250 kcal (hasta un 60% de hidratos; un 15% de grasas y el 25% de proteínas).

Patatas viudas: vienen a ser las patatas a la riojana de toda la vida pero sin chorizo.

Sopas: un plato típicamente invernal pero que siempre apetece. Coge la cuchara y disfruta de la sopa de ajode cebolla, etc. Incluso tienes versiones modernizadas de las sopas caseras.