Quizá ya lo hayas visto en las estanterías de tu supermercado. Se llama bimi y es un cruce del brócoli de toda la vida y una col oriental llamada kai-lan o col verde china. Es un híbrido natural que se formuló en Japón a comienzos de los años 90 y que ha dado como resultado una verdura de sabor y textura más suave que el brócoli tradicional, pero con propiedades nutricionales extraordinarias.

Más fibra y vitaminas que el brócoli

Al igual que el brócoli común, pertenece a la familia Brassicaceae y comparte con sus verdes parientes un buen número de propiedades beneficiosas para el organismo. Por ejemplo, tiene un mayor contenido de fibra que el brócoli, algo muy interesante para nuestro aparato digestivo y nuestra flora intestinal.

También cuenta con casi el doble de vitaminas y nutrientes que su pariente, el brócoli tradicional o común, sobre todo es rico en vitamina C, vitamina D, calcio, hierro, fibra y multitud de antioxidantes.

Incluso podría superar a sus primos, el brócoli, la coliflor o la col, en otros aspectos saludables, ya que ha mostrado que sus compuestos bioactivos -de carácter anticancerígeno, antioxidante y antiinflamatorio- se absorben mejor.

Más suave y tierno

Desde el punto de vista culinario, también tiene algunas propiedades interesantes que lo diferencian de su hermano mayor. Incluso, según los gustos de cada cual, puede resultar más apetecible, ya que sus tallos son más finos, tiernos y alargados, casi como los de espárragos trigueros, y su sabor es ligeramente más suave, menos amargo.

En la mesa, gracias a su suavidad y dulzor, podemos consumirlo incluso sin cocinar. No obstante, si queremos potenciar aún más algunas de sus cualidades y sensaciones, podemos cocinarlo muy brevemente al vapor. Es recomendable no pasar de 3-4 minutos, para que no quede demasiado blando y flácido. Bastaría con servir, salpimentar y regar con un buen aceite de oliva para tener una guarnición exquisita.

Si queremos algo más sabroso todavía, es perfecto para saltear en el wok o la sartén junto a otras verduras en juliana o tacos de pollo, ternera, mariscos o pescados. Si añadimos un toque oriental de salsa de soja o de curry, y algún fruto seco como almendras o anacardos, el resultado será espectacular.