Cuando este preciado pescado de temporada comienza a llegar a nuestra sección de pescadería, como si de un déjà vu se tratase, comienzan las preguntas: ¿Cuál es la mejor forma de elaborarlo? ¿Es el de mayor calidad? ¿Cómo sé que este va a ser el pescado que voy a querer llevarme a una isla desierta esta temporada?

El aspecto y el sabor del bonito del norte, que también recibe el nombre de atún blanco del mar Cantábrico, es inconfundible. Es fresco, sano y sabroso. Y su carne es de color más claro.  Vamos, toda una delicatesen a tu alcance en el supermercado.

Este pescado está en el top de los pescados túnidos (junto al atún rojo) aunque se trate de la especie de menor tamaño. Pero, ¿qué tiene de especial?

Producto de temporada

El auténtico Bonito del Norte vive todo el año en torno a las islas Azores. Sin embargo, al llegar los meses de mayo, junio y julio, se desplaza hasta el Cantábrico. Vamos, que nos visita durante sus vacaciones para nuestro placer, como si viniera de gira. Y todos contentos.

Para distinguirlo, tendrás que fíjate en varios puntos. Tiene una piel fuerte, su lomo es azul oscuro y su carne es casi blanca. También tienen dientes cónicos en las mandíbulas inferior y superior, a diferencia del atún, y poseen una aleta dorsal muy característica que mide más de dos tercios de la longitud del pescado.

Aunque los que puedes ver en la pescadería suelen pesar unos 10 kilos, puede alcanzar 1,40 metros de largo y llegar a pesar 60 kilos. El peso del atún, por su parte, puede superar fácilmente los 250 kilos.

Propiedades del Bonito del Norte

Además de su intenso sabor y su textura suave, tiene una serie de propiedades nutricionales muy beneficiosas. Como está compuesto por ácidos grasos insaturados y especialmente por omega-3, es muy apropiado para regular el metabolismo y el colesterol y para prevenir enfermedades cardiovasculares.

Además, el bonito del norte es sensiblemente menos graso (4% menos) que el atún, aunque el contenido de vitaminas del grupo B y minerales es similar en ambos.

Lo más importante: ¿Cómo lo preparo?

Para mejorar la experiencia de la cata del mejor bonito, siempre es una fantástica idea organizar una escapada a cualquier pueblo de la cornisa cantábrica y pedir platos como el delicioso marmitako en País Vasco o asistir a las Jornadas del Bonito del Norte que se organizan en Cantabria como homenaje a esta exquisita materia prima.

Pero como en casa no se está en ningún sitio, no dejes de probar recetas como el bonito con tomate, la ventresca al horno, las albóndigas de bonito, el rollo de bonito, en salpicón, en carpaccio, en un guiso con patatas, encebollado, en salsa verde, como un tartar, incluso hasta en tataki japonés.

¿Otra opción? Comprar conservas de bonito del norte en aceite de oliva, que están consideradas de las mejores de España. Esas sí que querrás llevártelas a una isla desierta para más que una temporada.