El marisco es sin duda el plato estrella de las celebraciones. ¿Quién puede concebir una mesa de navidad sin su ración de langostinos, cigalas o percebes? 😉 Sin embargo, poco a poco, este manjar del mar está saliendo de ese ámbito festivo y pomposo para incorporarse de una manera natural en nuestro menú del día a día.

Si bien es cierto que se debe consumir con moderación -en especial aquellas personas con problemas de hiperuricemia, es decir un excesivo ácido úrico en sangre-, el marisco es un alimento compatible con la mayoría de dietas por su alta densidad de nutrientes y bajos niveles de grasa.

De hecho, el marisco aporta prácticamente los mismos beneficios que el pescado blanco, como pueden ser la merluza, el gallo o el bacalao. Además, admite un motón de preparados y combinaciones culinarias: sopas, ensaladas, caldereta, pasta, fideuá, etc.

En general los crustáceos y moluscos contienen una gran cantidad de proteínas, vitaminas y minerales. Por ejemplo, 100 g. de porción comestible de langostinos, gambas o cigalas nos aporta unos 20 g. de proteínas, además de calcio, yodo, fósforo, selenio, vitamina B12 y B3 o niacina, entre otros nutrientes esenciales, según la Fundación Española de la Nutrición (FEN).

Del mismo modo, las langostas, bogavantes o el buey de mar son dos alimentos ricos en ácidos grasos omega 3, un elemento básico para el correcto desarrollo y funcionamiento del cerebro, el sistema inmune, el sistema nervioso o sistema vascular. Eso sí, son crustáceos que contienen un porcentaje alto de colesterol, así que se recomienda un consumo esporádico.

En general, el marisco es una buena opción para aquellas personas que sufren anemia. En este sentido las almejas, mejillones y berberechos son ricos en hierro (100 g. equivale a más del 70% de la ingesta recomendada al día), además de otros nutrientes como yodo, vitamina C o vitamina A.

La cocción perfecta del marisco

Una buena cocción -tanto en tiempo como en punto de sal– es primordial para mantener todo el sabor y sus propiedades. En algunas de nuestras pescaderías disponemos de vivero y cocedero propio, donde se encargan de prepararlo al momento y en su punto exacto (¡No te cortes y pregunta en tu supermercado BM!).

Si decides hacerlo en casa, lo primero es usar una olla apropiada: lo suficientemente grande para que esta preciada materia prima del mar no acabe amontonada en el recipiente.

Por otro lado, hay que conseguir el toque de sal adecuado. Para ello, incorporaremos 4 cucharadas soperas de sal por cada litro de agua (unos 60 g. por litro).

Si el marisco está vivo se introduce en agua fría y el tiempo de cocción comienza a contar en el momento que el agua rompe a hervir. Se aumenta 1 minuto por cada 100 g. de peso. Una vez trascurrido el tiempo, se retira y se introduce en agua con hielo para cortar la cocción.

BM - Eligecuidarte - El marisco es saludable y debe estar en tu mesa… ¡no sólo en Navidad!

En el caso de los percebes, se introducen una vez que el agua rompa a hervir. Después, hay que esperar hasta que vuelva a hervir, contar 1 minuto y retirarlos. Dejamos enfriar a temperatura ambiente (sin agua y hielo).

En BM Supermercados disponemos de una gran variedad de mariscos, incluso puedes encargarlo y tenerlo listo cuando realices tus compras. De lunes a jueves puedes encontrar: gambón, langostino y mejillón. Viernes y sábados: buey o txangurro, bogavante, nécora, langostino tigre, langostino jumbo, cigalas, mejillón, almejas, pulpo, carraquelas o bígaros, centollo y percebes.

¿No te apetecen unos ricos langostinos con coliflor y almendras o unas deliciosas almejas a la marinera? Si eres más innovador igual te animas a probar un suimono de almejas (sopa japonesa con una base de marisco y pescado), o si te apasiona el arroz puede que te decantes por un risoto de chipirón o un socarrat de langostinos. ¡Disfruta cuidándote!