Esta fruta tropical tan veraniega se ha puesto de moda en estampados, accesorios, menaje, muebles… Pero, ¿sabías que las puedes consumir durante todo el año y es una rica fuente de vitaminas?

Ya sea consumida en batidos, zumos, rodajas o tacos; o como ingrediente principal en platos de todo tipo: ensaladas, sopas, bizcochos, compotas, etc. (¡si hasta la encuentras en las pizzas!), la piña tiene grandes beneficios para la salud y es una fruta que puedes consumir todo el año. ¿Por qué no le das un toque veraniego al invierno incluyéndola en tu dieta?

Aunque vista por fuera la piña no parece muy atractiva -tiene una corteza dura y hojas espinosas-, por dentro es de lo más apetecible: su pulpa es dorada y brillante, con un sabor dulce y jugoso. Es por eso que la ‘Ananas’ -o “fruta excelente” en el lenguaje de los indígenas de las zonas donde se cultiva- se han hecho un importe hueco en la gastronomía mundial.

Su origen hay que buscarlo en la región de Centroamérica y también en América del sur. Por lo tanto la piña es una fruta tropical -como pueden ser la guanábana, el mango, el aguacate o el maracuyá- y procede de una planta llamada Ananás Comosus, que está incluida dentro de la familia de las bromeliáceas.

Precisamente la bromelina, una enzima proteolítica que contiene la piña, es la responsable de la mayoría de los beneficios que nos aporta esta fruta. Este elemento tiene propiedades desintoxicantes, depurativas, digestivas, diuréticas, antiinflamatorias o antitrombóticas, entre otras, tal como nos confirma la doctora nutricionista Marta Aguirre.

Por un lado facilita la absorción de las proteínas y aminoácidos; es decir, favorece la metabolización de los nutrientes. Además, la bromelina mejora la digestión, aliviando la sensación de hinchazón o pesadez de estómago, por lo que es muy aconsejable el consumo de piña en el postre.

Varios estudios también concluyen que es un gran protector cardio-vascular, ya que impide que las plaquetas se agreguen formando trombos que se pueden adherir a las paredes vasculares, así como un eficaz elemento anticancerígeno. Este componente inhibe la proliferación de células tumorales y metastásicas, y la producción de nitrosaminas, que es una de las principales causas del cáncer de estómago.

Eso sí, hay que tener presente que la bromelina se pierde al aplicar calor, por lo que es mucho más saludable tomar la piña al natural. Además, la mayor concentración de este elemento está en el corazón de la piña, una parte que por su dureza se suele desechar.

 

Ideal para perder peso

Pero si por algo es conocida la piña es por ser uno de los alimentos clave en la mayoría de las dietas de control de peso. Hay que tener en cuenta que se compone en un 87% de agua y tiene un bajísimo aporte calórico: sólo 50 kcal por 100 gr., y prácticamente un 0% de grasas y colesterol.

Esta fruta también se caracteriza por sus altos contenidos en vitamina C (15 mgrs.), B3 (0,4 mgrs.) y ácido fólico (10µgrs.), así como en minerales como el potasio (175 mgrs.), magnesio (16 mgrs.), calcio (14 mgrs.) o manganeso (1,6 mgrs.).

Este último mineral es un oligoelemento que interviene en la formación de células reproductoras, tanto femeninas (óvulos), como masculinas (espermatozoides) por tanto puede aconsejarse en casos de falta de reproducción por insuficiencia en la formación de células germinales.

A la hora de seleccionar y consumir una piña hay que asegurarse que esté en óptimas condiciones. Lo más habitual es tirar de una de las hojas centrales de la corona para comprobar que está madura: si sale fácilmente está en su punto. Otro truco es fijarse en la base: si segrega jugo está muy madura, o en el olor: si no desprende ningún aroma es que aún está verde.