Si a la hora de comprar productos frescos buscas la mejor oferta y un producto de calidad, ¿por qué desechas algunas partes que podrías usar dar un toque especial a tus platos? Las hojas, tallos, troncos, pieles y raíces de muchas verduras y hortalizas, que normalmente acaban en la basura, son perfectamente comestibles y se pueden aprovechar en la cocina.

Y es que además de sabrosas algunas de estas partes también contienen gran cantidad de nutrientes. Es más, en algún caso las partes que se desechan tienen incluso más vitaminas y minerales que las usadas habitualmente (por ejemplo las hojas de los rábanos; tienen más calcio, vitamina C y hierro que la raíz. Al igual que las zanahorias, cuyas hojas tienen hasta 6 veces más vitaminas que la parte naranja).

Aprovechar estas partes no sólo es bueno para la salud y el bolsillo, también contribuye a con la idea de una cocina sostenible y de aprovechamiento. A continuación te presentamos algunas partes de verduras y hortalizas que no deberías tirar y cómo utilizarlas:

Puerro: hojas y raíz

Ya hablamos hace un tiempo de las posibilidades culinarias que tienen las hojas del puerro. Son perfectas para enriquecer caldos de verduras, cremas, sofritos, salteados o potajes. Y si las picas muy fino también van bien para decorar sopas o ensaladas.

Del mismo modo, la raíz de puerro se puede aprovechar como original crujiente decorativo para cremas, como guarnición de carnes o pescados; o para rellenos de verduras. Eso sí, antes hay que limpiarlas bien (mejor dejarlas a remojo y cambiar el agua varias veces).

Remolacha: hojas y tallos

Las hojas de la remolacha se parecen mucho a las espinacas o acelgas. Tiene un sabor suave y los tallos no son muy fibrosos. Se pueden consumir en crudo en ensaladas; como parte de salteados, tortillas, batidos o para incorporar en cocidos de legumbres, sopas o guisos.

Brócoli: tallo

Si lo pelas descubrirás que su interior es tierno y que se puede comer perfectamente con el resto del brécol si lo cueces. Se pueden usar para sopas o cremas, picado en salteados o asados al horno.

Rábano/zanahoria: hojas

Son finas pero su sabor es bastante intenso. Pueden servir para aderezar platos como si fuera perejil, albahaca o cilantro; también se puede incorporar en salsas, tortillas, sopas o caldos.

Calabaza/calabacín/pepino/patata: piel 

Hay muchas verduras cuya piel es comestible y nutritiva. La de la calabaza, el calabacín y el pepino se puede aprovechar para integrar en el mismo puré que hagamos con ellos. Del mismo modo, tanto la piel o corteza de estas verduras como la de los tubérculos, se pueden freír u hornear con un poco de aceite, sal y especias para obtener un rico y sano aperitivo. Eso sí, no te olvides de lavarlas correctamente.

Alcachofa: hojas y tallo

No sólo los corazones de las alcachofas son un tesoro gastronómico, la hojas externas y el tronco (bien pelado) también son comestibles. Cocidos sirven para enriquecer caldos e incorporar a cremas de verduras. También se pueden saltear con ajo y aceite. Una sugerencia: alcachofas salteadas con encurtidos. Prueba a incorporar los tallos bien pelados y limpios.

Guisante/haba: vainas

Se pueden cocer junto a otras verduras para hacer cremas o salsas. También se puede asar, saltear o incorporar a tortillas, ensaladas o usarlas como guarnición. ¿Qué te parece si las añades en unas ricas habas con jamón?

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