Las lluvias de otoño llenan nuestros montes de setas y hongos, y eso hace que este sea uno de los productos estrella de nuestras estanterías. Resulta casi imposible contabilizar la variedad de hongos que podemos encontrar, pero hoy vamos a centrarnos en un género de hongos que incluye más de un centenar de especies, el Boletus. Algunos tipos de Boletus son comestibles y se constituyen como los hongos más apreciados en gastronomía, ofreciendo muchas posibilidades culinarias.

Entre las clases de Boletus destaca una, el Boletus edulis, a la que se le conoce por diversos nombres. Según la zona en la que nos encontremos se le atribuye una u otra denominación: hongo blanco (onddozuri), seta calabaza, porro, hongo rubio, miguel, cep, sureny o porcino.

Con cualquiera de estos nombres, el Boletus edulis se caracteriza por tener forma de tapón de cava, con un sombrero de color pardo y el borde del mismo blanquecino, generalmente de grandes dimensiones, llegando incluso a los 20 cm. de diámetro. Suele crecer en coniferas, robles, castaños y hayas, y en la cocina es de los más utilizados por su sabor y textura, aunque no tiene un olor muy característico.

El Boletus aereus también resulta muy carnoso y presenta un sabor potente que lo hace muy agradable al paladar. A diferencia del Boletus edulis, el Boletus aereus es de un color pardo más oscuro con reflejos dorados de fondo, llegando incluso al negro. De ahí que se conozca popularmente como hongo negro. Es una especie que encontraremos en bosques de árboles de hoja caduca, como por ejemplo castaño, roble o haya.

Otro Boletus también comestible, es el Boletus pinophilus que, a diferencia de los dos anteriormente mencionados, presenta un olor mucho más intenso. Es una variedad que se reconoce fácilmente por su color rojo similar al vino, que en ocasiones se acerca al marrón.

Esta son solo algunas de las especies de Boletus comestibles más populares. Ahora solo nos queda meternos en la cocina y cocinarlas. ¡Buen provecho!

Fuente: Sociedad Micológica Gorbeiako Bazterra