Los calambres musculares son los enemigos de los deportistas y todos los han sufrido alguna vez. Se trata de esa dolorosa sensación que se produce cuando el músculo experimenta un espasmo o contracción sostenida e involuntaria, producido por un esfuerzo físico prologando combinado con una pérdida de electrolitos o sales minerales, la fatiga y el calor.

Seguro que has oído hablar de varios remedios y alimentos que combaten los calambres, ¿pero alguna vez has escuchado que la salmuera o líquido de los encurtidos puede ser el mejor remedio para acabar con ellos? De hecho, se estima que unos 75 ml. de este líquido tiene hasta diez veces más electrolitos que una bebida isotónica.

Un recuperador muscular ‘de record’

Entre las claves que los distintos estudios señalan sobre este elemento están su alta capacidad para reponer los niveles de sodio y potasio perdidos durante el ejercicio físico –responsables de la transmisión de los impulsos eléctricos para un correcto funcionamiento de los músculos-, y, sobre todo, su velocidad de actuación.

En este sentido, un estudio publicado en la revista Medicine & Science in Sports & Exercise asegura que los calambres pueden desaparecer a los 35 segundos de ingerir el líquido. Otros autores señalan la capacidad de este líquido para influir en los neurotransmisores -moléculas que transmiten los impulsos nerviosos entre las células- y ‘bloquear’ el espasmo. Es decir, el ácido acético del vinagre estimula un conjunto de receptores que inhiben la señal eléctrica del calambre, haciendo que dure menos.

Menos calorías, más nutrientes (pero sin abusar)

Una buena manera de consumir este líquido es a través de los propios encurtidos: pepinillos, cebolletas, verduras, etc. Además de ser alimentos bajos en calorías, son ricos en nutrientes y probióticos: sodio, potasio, magnesio, zinc o vitaminas C, K y E, entre otros.

Eso sí, aunque son una buena alternativa como snack saludable tampoco conviene abusar, por la cantidad de sal que contienen. Recuerda: no se debe exceder de los 5 g. de sal al día, según la recomendación de la OMS y AESAN.

En cualquier caso, una buena alimentación, ejercicio físico regular y un adecuado descanso siguen siendo las principales herramientas para evitar lesiones y calambres.