Trineos, raquetas, paseos en caballo, MTB, sesiones de baños termales y terapéuticos, o simplemente disfrutar con una divertida ‘guerra’ de bolas de nieve… ¡Hay muchos planes alternativos al esquí y el snowboard con los que sentirse el rey de la montaña!

Con la llegada de los primeros copos de nieve a nuestras montañas y estaciones de esquí se repite la misma historia: ¿Por qué no vamos un finde a la nieve? Nos preguntan nuestros amigos mientras buscamos excusas peregrinas para evitar enfrentarnos a un “complicado” aprendizaje de esquí o snowboard. Ya va siendo hora de que te lances a probar una actividad muy beneficiosa para la salud que no es tan compleja de aprender si sigues los trucos básicos para novatos en la nieve y, sobre todo, si tienes constancia.

Pero si todavía no lo tienes claro, no te preocupes ya que existen muchos planes para disfrutar de un divertido y saludable día en la nieve. Estas son 6 actividades que puedes hacer en la nieve sin tener que recurrir al esquí o snowboard:

Esquí de fondo

¡Tranquilidad! Ya sabemos lo que estás pensando, y esta disciplina, aunque también hay que esquiar un poco, básicamente consiste en deslizarse con esquíes y es muy sencilla. Surgió en los países nórdicos como una forma habitual de desplazarse en invierno ante la dificultad de andar sobre la nieve y es un excelente ejercicio cardiovascular que, combinado con los paisajes por los que se suele practicar, bosques y caminos poco transitados, ofrece una perfecta comunión con la montaña y la nieve.

Ponte raquetas (y no son las de tenis)

En esta actividad no tendrás que ajustarte un esquí… pero sí unas raquetas de nieve. Muchas estaciones ofrecen la posibilidad de realizar rutas de snowshoeing, aunque también se puede ir por libre. En este caso, conviene no salirse de los senderos conocidos y señalizados, y siempre seguir las medidas de seguridad imprescindibles en la nieve. Es un deporte que nos permite descubrir espacios naturales increíbles, alejados del bullicio de las estaciones, y seguir además, un ángulo de dificultad ajustado a nuestra propia condición física.

Trineos: no es cosa solo de los peques

Deslizarse por la nieve con un trineo es, probablemente, una de las actividades más divertidas que podemos recordar de nuestra infancia. La emoción mientras ascendemos esa pequeña cuesta –convertida en una verdadera montaña en nuestra mente de niño- y la euforia de lanzarse a toda velocidad, no tiene precio. ¡Revive estos momentos… y si tienes hijos, mejor todavía! La nieve tiene un gran componente lúdico y pedagógico para los niños: una guerra de bolas o hacer un muñeco de nieve se convierten en experiencias emocionantes e inolvidables para ellos.

Flotadores… ¿sobre nieve?

Deslizarse con flotadores es otra de las actividades más originales que podemos hacer en la nieve. La estación de Formigal, por ejemplo, ofrece esta alternativa a la que denomina tubbing: bajar una pista con distintos peraltes y desniveles a bordo de un ‘donut’ gigante especialmente diseñado para este propósito. ¿Suena divertido verdad?

Sobre dos ruedas

Si eres un deportista activo y practicas ciclismo o MTB, quizá te atreves a dar un paso más allá probando esta actividad sobre una superficie helada. Una salida de MTB sobre nieve no es sencilla, ya que el esfuerzo se multiplica al rodar por la nieve. Lo mismo pasa al descender ladera abajo: el equilibrio debe extremarse al máximo. Ojo también al material: unas ruedas específicas son imprescindibles.

Un poco de relax

Los resort invernales cada vez tienen más presente a aquellas personas que no son muy dadas al esquí y se esmeran por ofrecer una amplia oferta de actividades dentro del denominado après-ski (literalmente: “después de esquiar”). Aquí entran todo tipo de actividades sociales y de entretenimiento, desde baños termales y tratamientos de belleza, pasando por la oferta gastronómica y restauración del lugar; ¡si hasta puedes pasar la noche en un iglú! Solo tienes que buscar un plan saludable y lazarte a probarlo.