La alimentación de los hijos es un tema que preocupa mucho a los padres desde el mismo momento en el que nacen, tanto si es lactancia materna como artificial, pero sobre todo, cuando comienzan a tomar sus primeros alimentos sólidos: “¿Cuándo debe empezar a comer sólidos? ¿Comerá lo suficiente? ¿Debería llevarse él mismo los alimentos a la boca?”. Son algunas de las preguntas que asaltan a muchos padres. Algunos optan por introducir alimentos sólidos en pequeños trozos a los seis meses, otros esperan a los 12 meses, o incluso alguno más, por miedo a los atragantamientos. Lo cierto es que cada niño –y cada progenitor- es un mundo.

Generalmente los padres proporcionan comida al bebé siguiendo el consejo del pediatra -normalmente purés de frutas y verduras-, pero en los últimos años se ha puesto de moda un método alternativo a la cuchara: Baby-led Weaning (BLW), que consiste en una alimentación guiada por el propio bebé, que permite que él mismo manipule los alimentos con sus manos y se los lleve a la boca.

Básicamente, en este sistema es el bebé el que aprende a comer solo, y quien desee seguirlo debe consultar con su pediatra para que les guíe.

Cómo saber si tu hijo está preparado para el BLW

Lo primero, hay que asegurarse de que el bebé sea capaz de mantenerse sentado y erguido (sin caerse a los lados o hacia adelante), ya que es una señal de que la musculatura orofaríngea está madura y es capaz de masticar y deglutir correctamente. Otro aspecto a tener en cuenta es que el bebé no presente el reflejo de extrusión, es decir gesto involuntario de sacar la lengua que le hace expulsar la comida.

También es indispensable que el niño presente interés por los alimentos y sepa expresar si quiere comer (abriendo la boca) o no le apetece (cerrando la boca o volviendo la cara). Y, por último, y lo más importante, jamás dejar al bebé solo comiendo, siempre bajo la supervisión de un adulto.

Alimentos recomendados

Para seguir el método BLW se recomiendan alimentos saludables, acompañados de grupos de alimentos que potencien la absorción del hierro (carnes, legumbres, verduras…). No te limites únicamente a frutas y verduras, algo que hacen muchos padres por miedo a los atragantamientos.

Puedes darle todos los alimentos que normalmente se les da a los bebés en puré: patata cocida,  judías verdes, calabacín, calabaza, puerro, zanahoria… También otros alimentos, como pan sin sal o pasta, pero siempre ofreciéndoselo bien cocinado y blandito, para que no tengas problemas a la hora de tragarlo.

Además, es muy importante darle los alimentos de uno en uno  -como cuando se van introduciendo paulatinamente en las papillas-. De esta manera, podremos detectar si algún alimento le produce alguna reacción alérgica.

Cómo prepararlos

Es primordial que sean alimentos fáciles de agarrar, en forma de bastoncitos, por ejemplo. El punto de cocción también es fundamental: que no se deshaga en la mano al agarrarlo, pero que pueda deshacerlo con las encías, en el caso que no tenga aún ningún diente.

Si vas a optar por el método Baby-led Weaning, debes tener paciencia porque hasta que tu bebé aprenda a llevarse la comida a la boca ensuciará todo y comerá poco, pero poco a poco comerá cantidades mayores. ¡Eso, seguro!