¿Pasará frío o demasiado calor? ¿Estará cómodo? ¿Necesitará más ropa? Si eres papá o mamá primerizo/a seguro que te asaltan estas preguntas antes de salir de casa. Te damos algunos trucos para saber si han abrigado correctamente a tu bebé. 

La temperatura corporal es uno de los aspectos más importantes que un padre y una madre deben vigilar en su bebé. Un recién nacido es muy vulnerable a los cambios bruscos de temperaturas, por eso es importante saber abrigar correctamente al bebé a la hora de salir a la calle y, más importante aún, no abrigarle en exceso para evitar uno de los principales enemigos de un bebé según la AEPED: el sobrecalentamiento.

Hay que tener en cuenta que los recién nacidos todavía no han desarrollado por completo su sistema de termorregulación: no disponen de suficiente peso y grasa subcutánea que les proteja del frío, y los vasos sanguíneos están muy cerca de la piel, lo que favorece una pérdida de calor más rápida.

Además, qué los bebés sean más o menos frioleros o calurosos también depende de otros factores, como por ejemplo si son bebés muy movidos o más tranquilos, ya que los movimientos musculares generan calor. Por el contrario, si están relajados y no se mueven tanto, la pérdida de calor es mucho mayor habrá que abrigarlos un poco más.

Sigue estos 5 consejos para mantener a tu bebé bien abrigado:

1- Vigila los ‘termómetros’ del bebé: nuca, espalda y orejas

¿Cómo sabemos si nuestro peque tiene frío o calor? Para comprobar su temperatura lo mejor es examinar la nuca y la parte alta espalda –justo debajo de la nuca-. También las orejas son otro punto que puede servir de alternativa para comprobar si pasa frío o está acalorado.

Lo ideal es que notes que está calentito y sin sudar. Si suda es que hay un exceso de ropa, lo que además puede favorecer la sudamina. Tampoco es bueno que sientas mucho calor y no haya rastro de sudor: ¡vigila que esté bien hidratado!

2- Los pies y las manos te pueden engañar…

Los recién nacidos suelen tener las manos y los pies fríos, lo que suele inducir a los padres a pensar que sus bebés pasan más frio del que realmente tienen. Eso no quita para que abriguemos bien esas zonas con prendas cálidas: los patucos y los guantes son una buena opción para mantenerlas calentitas.

3- Utiliza ropa natural y holgada

Lo ideal es usar ropas fabricadas con tejidos naturales y transpirables, como el algodón, la lana o el lino. También es importante que nuestro bebé no lleve las prendas demasiado apretadas o pegadas a la piel, para evitar rozaduras o irritaciones.

4- Vístele por capas

Una regla más o menos aceptada para vestir a los recién nacidos acorde a la temperatura es ponerles una prenda más que los adultos, aunque esta pauta dependerá de cada peque y de las circunstancias: si estás en la calle, en casa, el tiempo que haga, etc. Un truco para que sea más fácil controlar su temperatura es vestirle por capas: utiliza prendas fáciles de poner y quitar que permitan comprobar su temperatura de manera rápida y cómoda. Lo habitual para estar casa o para dormir es: body y pijama o pelele. Para salir a la calle: body, camiseta y jersey suele ser lo usual. De este modo solo tienes añadir o quitar las ‘capas’ en función de las condiciones ambientales.

5- Mantén una buena temperatura y humedad en casa

Establecer la temperatura de la calefacción es otro de los retos a los que se enfrentan los papas y mamás primerizos -en eterna lucha con las abuelas-. La temperatura correcta en la habitación de un recién nacido se sitúa en una horquilla de los 18ºC, por la noche, a los 24ºC por el día. En el caso del grado de humedad, ésta debe ser entorno al 50%, para evitar que se resequen las mucosas nasales del bebé.