Una vez alcanzados los seis meses el aparato digestivo del bebé ya está más maduro y listo para empezar a recibir nuevos alimentos y sabores. A partir de este momento, el pediatra te recomendará que empieces a ofrecerle un sabroso puré de verduras.

¿Qué verduras son adecuadas para los primeros purés de los peques? La patata, la zanahoria y el puerro son las más habituales, ya que son de fácil digestión y no contienen mucha fibra. Una vez que las toleren bien se pueden añadir vainas, calabaza y calabacín. Es importante, incorporarlas de forma progresiva para descartar posibles alergias y para que el peque se acostumbre a los distintos gustos y texturas, como recomienda la Asociación Española de Pediatría.

¿Cómo debo cocinar sus primeros purés?

¡Es muy sencillo! Pela y lava bien las verduras (por ejemplo: patata, puerro y zanahoria). Es esencial que sean verduras y hortalizas frescas, así que no las conserves mucho tiempo en la nevera para que mantengan sus propiedades nutritivas, y que estén bien limpias ya que el caldo se usará para aligerar el puré.

Pártelas en trozos y ponlas a cocer sin sal hasta que se ablanden. Lo mejor es hacerlo en la olla a presión, ya que al reducir el tiempo de cocción los alimentos conservan mejor sus nutrientes. Hay quien prefiere cocinarlas al vapor, otra alternativa para conservarán los propiedades de los alimentos.

Una vez cocidas las verduras, tritúralas con la batidora e incorpora el caldo de la cocción para que quede la textura adecuada (ni muy espesa ni muy líquida). Echa un chorrito de aceite de oliva virgen extra (no muy intenso: de 0,4 graduación), antes de servir.

Una vez que el bebé haya asimilado bien las verduras y comprobado que le sientan bien, llega el momento de introducir la proteína, como el pollo, ternera, pavo o conejo; y después llegará el momento del pescado blanco. De momento, que acepte y coma de maravilla el de verduras; para el de carne y pescado tendrá que esperar un par de meses más.