La alergia es un problema de salud que cada vez aumenta más en la población actual y que nos preocupa especialmente cuando afecta a los más pequeños de la casa. Si bien parece que hay múltiples factores que influyen en el desarrollo de alergias como la contaminación ambiental creciente, hay varios estudios que apuntan a que la alimentación también estaría directamente relacionada con ellas.

Siempre hay que partir de la base de que, según defiende por ejemplo la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, crear unos hábitos saludables durante la infancia es fundamental para evitar enfermedades en la edad adulta. Así, es necesario incluir en su dieta frutas y verduras (5 o más raciones diarias) y pescados: nuestros mejores aliados para combatir las alergias.

Ante este planteamiento, ¿qué alimentos serían los más aconsejables? Aquellos que contengan:

Como la quercetina, que encontrarás en varios alimentos como la cebolla, el ajo, las manzanas o las uvas. Una de sus cualidades es que funciona como expectorante y antihistamínico, por lo que puede ayudar para mejorar los síntomas de la alergia. ¿Qué tal si hacemos que el niño se lleve una manzana para el recreo?

Vitaminas B5 y C. La primera ayuda a reducir la congestión y la hallarás por ejemplo en cereales como el salvado y el germen de trigo y en legumbres como las lentejas. La vitamina C tiene una comprobada acción antihistamínica y está presente en gran medida en el brócoli, pimientos, coles, cítricos como las naranjas…

Ácido fólico. También ayuda a regular la respuesta inmune a los alérgenos y aparece en vegetales de hoja verde como las espinacas o las coles, en las zanahorias, en la calabaza

Carotenoides. Son pigmentos que están presentes de manera natural y en altas concentraciones en la mayoría de alimentos vegetales como el aguacate, la papaya, el tomate y la zanahoria. Diferentes estudios han demostrado que participan en la regulación de la inflamación alérgica, por lo que pueden contribuir positivamente.

Ácidos grasos omega-3. ¿Dónde los vas a encontrar fundamentalmente? En los pescados azules, otros grandes aliados para reducir los síntomas de la alergia o el asma. Anímate por ejemplo a preparar una receta con salmón.

Entre ellos el zinc y el manganeso que ayudan a un correcto funcionamiento del sistema inmune. Puedes probar por ejemplo con las semillas de calabaza, el hígado de ternera, el ajo o (esto quizá le guste más a los niños) el chocolate negro.

Probióticos y prebióticos. Los primeros son microorganismos vivos y como alimentos de este tipo tenemos por ejemplo el kéfir o el yogur natural. Los segundos son un tipo de fibra no digerible con efectos beneficiosos y están representados por ejemplo por las alcachofas.

Algunos añaden a esta lista otros trucos como utilizar cúrcuma, jengibre u ortiga en infusión, un remedio tradicional para los síntomas de la rinitis alérgica. Además, ante las molestias de las alergias y debido a que se pierde más líquido de lo habitual, se recomienda siempre aumentar la hidratación tanto en mayores como en pequeños.

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