El menú escolar está ajustado al precio y siempre suele incluir alimentos básicos: un día arroz, otro de pasta, un par de días legumbres (que son buenos hidratos de carbono para reponer energías, y proteínas vegetales libres de grasa animal que ayudan en el crecimiento de los estudiantes), y algún que otro día ofrece carne o pescado.

Sin embargo, en el comedor de los colegios no hay muchos días de ensaladas y verduras. Ahí es donde entra nuestra labor en las cenas, completando su menú con estos primeros platos ricos en vitaminas, minerales y antioxidantes. Y aunque no siempre son bien aceptados, hay que insistir, proponiéndoselos de diferentes maneras: en puré, salteados, a la plancha… para que vayan acostumbrándose a verlos en su plato y, sobre todo, a su sabor.

Incluir más pescado

En los segundos platos tenemos que pelear con el pescado, pues el menú escolar lo presenta con menos frecuencia. Vuelve a ser una pequeña guerra que los peques lo admitan en su menú. En mi opinión, hay que seguir insistiendo e incluir pescado siempre que sea posible: en general, a los niños a quienes no les gusta el pescado es porque en sus casas no suelen incluirlo en las comidas.

Se puede variar la forma de cocinar: rebozado, al horno, incluso los palitos que presentan congelados, o las latas de sardinillas, o las empanadillas rellenas de bonito, es una forma para que vayan acercándose a consumir pescado.

Otras opciones para la cena son los huevos: lo recomendable es no más de cinco unidades a la semana. Deberíamos presentarlos en todas sus formas de cocinado: pasados por agua, cocidos, revueltos (con verduras, setas, etc.), rellenos de bonito, tortilla francesa… para que no se cansen.

Como en el colegio suelen consumir sobre todo carnes blancas, pollo o lomo generalmente, lo ideal es no repetirlas todas las noches.

Una propuesta interesante y saludable de menú semanal para la cenas de los peques sería:

2/3 noches de huevos

2/3 de pescado

1 noche de carne blanca

1 noche (muy esporádica y planteada como recompensa) de porción de pizza (vegetal) o hamburguesa (con poca salsa y patatas). Hay que procurar hacerlas caseras y compartir con ellos ese tiempo de la cocina del que no debemos olvidarnos.