El ciclismo es una de las actividades deportivas y lúdicas más completas que pueden hacer tus hijos: ¿sabes si están montando en bici de manera segura? ¡Sigue estos pasos para no tener dudas!

De entre todos los regalos que puede recibir los más pequeños es probable que se encuentre uno de los obsequios que más ilusión hace: una bicicleta. ¡Menuda sensación de libertad la primera vez que montas en bicicleta! Pero también es una responsabilidad. Por eso conviene que te asegures de que tus peques siguen una serie de consejos para que el paseo en bicicleta sea una experiencia divertida, sana y segura.

Piensa con la cabeza: ¡protégela!

Es la regla capital del mundo ciclista, y en el caso de los niños se torna en una norma obligatoria: hasta los 16 años el uso del casco en bicicleta es obligatorio, tanto en ciudad como fuera de ella. Las claves: que sea de su talla, ligero, bien ventilado, fácil de poner y que permita ver y escuchar correctamente (con un ángulo de visión de unos 100° en horizontal y 40° en vertical).

Solo es aconsejable cuando las bicis son consideradas un juguete (triciclos o bicis infantiles con una altura máxima de sillín de 435 mm) y se usan en parques o recintos similares. No obstante, como un dato vale más que mil palabas, ahí va: el uso del casco reduce el riesgo de lesión entre un 60 y un 80%, según diversos estudios. ¡No hay más que añadir!

No te olvides de codos y rodillas

Son los grandes olvidados sobre una bici y también sufren -quizá más que otras partes- con las caídas: los codos y rodillas reciben la mayor parte de los golpes, ya que tendemos a ponerlos instintivamente por delante en una caída.

Son unos accesorios de seguridad muy recomendables, sobre todos para aquellos peques que están dando sus primeras pedaladas sin ruedines de apoyo, al menos hasta que ganen un poco de estabilidad. Deben ser prendas cómodas, dentro de lo posible, porque si no acabarán quitándose estas protecciones.

Los guantes tampoco sobran

Pueden parecer innecesarios, pero los ciclistas habituales saben que los guantes son muy útiles e inevitables si quieres proteger las manos ante heridas o rozaduras. También son prácticos frente a caídas y para evitar dañarse con los puños de la bici (aunque sean de goma, a la larga acaban rozando las palmas de las manos).

Ropa adecuada

La ropa de los peques debe adecuarse a las circunstancias y ser apropiada para hacer deporte: no muy holgada para evitar enganchones; de colores vivos para llamar la atención (y no perderles de vista fácilmente); y, como es lógico, ser fresca en verano y abrigada en invierno (¡sí, también se puede salir en bici con frío!).

Mejor por el campo

Sobra decir que las carreteras y las calles no son un territorio adecuado para los pequeños ciclistas (y para los mayores tampoco es que sean muy amigables que digamos). Sin duda el mejor sitio para que los peques se lancen a disfrutar a tope de la bici con una mayor seguridad son las vías verdes y senderos naturales ciclables. Además de evitar tráfico disfrutaremos del aire puro y del poder de desconexión que tiene la naturaleza.

Hidratación y alimentación periódica

Hay que procurar que nuestro peque beba a menudo mientras realiza cualquier ejercicio, para evitar la deshidratación. Ten en cuenta que, como norma general, un niño de entre 2 y 8 años puede llegar a beber de 1,3 a 1,6 litros al día, según la EFSA.

En condiciones de actividad física la ingesta de líquidos y alimentos debe ir en función de cada peque y sus necesidades. Hay que evitar refrescos o bebidas carbonatadas; mejor zumos naturales y agua. En cuanto a los alimentos, mejor optar por aquellos de fácil digestión y ricos en carbohidratos de asimilación lenta: plátanos, yogures bebibles o frutos secos.