Es algo muy habitual que los peques de la casa prefieran cualquier otro plato antes que tener que enfrentarse a un pescado: su intenso sabor o un exceso de espinas suelen ser los motivos que esgrimen para fruncir el ceño en cuanto lo tienen delante.

¿Qué podemos hacer para evitar su rechazo entre los comensales más pequeños? La solución no es complicada: pon en práctica estos sencillos trucos que te ayudarán a estimular su curiosidad ante un saludable plato de pescado, un alimento básico en su desarrollo intelectual.

Rebozado entra mejor

Ya explicamos hace un tiempo que rebozar o empanar no tenía que ser sinónimo de poco saludable. Utilizar copos de maíz, avena, semillas para empanar el pescado -en lugar de pan rallado o harina- es una opción interesante para que las calorías del plato no se disparen.

Un truco para que el empanado quede más jugoso y suave: sumerge el pescado en leche con una pizca de sal antes de rebozarlo. Una vez frito escúrrelo bien en papel absorbente para evitar el exceso de aceite.

Una salsa para conquistarlos a todos

Aunque no es recomendable abusar de las salsas y los aliños, pueden ser un buen método puntual para introducir el pescado en la alimentación de los pesques.

Macerarlos con limón, aceite o hierbas aromáticas; o añadir un poco de tomate, bechamel o mayonesa de jengibre, por ejemplo (que podemos ir retirando poco a poco en sucesivas comidas) pueden ser buenos aliados para que se habitúen al sabor del pescado.

Disimúlalo (pero sin ocultarlo)

Es un clásico: si no lo admiten como ingrediente principal es probable que lo hagan como elemento secundario. El pescado se puede incorporar en todo tipo de platos: croquetas, empanadillas, albóndigas, cremas, sopas, pasta, arroz, tortillas…

Una buena forma de ‘disfrazarlo’ –sin ocultarlo por completo- es desmigar el pescado para elaborar hamburguesas (aquí usamos el mismo principio que para hacer las hamburguesas de legumbres), una ensaladilla o para mezclarlo con puré de patata.

Empieza por los menos intensos

¡No quieras correr más de la cuenta! Recuerda los errores que a veces comentemos al alimentar a nuestros pequesEmpieza por pescados de sabor suave, como la merluza, el gallo o el salmón (este apenas tiene espinas y combina bien con una guarnición de espinacas)

Ya más adelante, cuando se habitúe a tener pescado dos o tres veces por semana, puedes introducir pescados más intensos, como las sardinas y anchoas, el chicharro o el bacalao (aquí tienes dos maneras de prepararlo: à brás y rebozado y acompañado de pimientos y guisantes)

Variedad y originalidad al cocinar

Una buena formar de animarles a comer es que la comida entre por los ojos. Intenta cuidar la presentación con formas y colores atractivos. Si además cocinas de formas diferentes (frito, hervido, al horno, a la plancha, etc.), la comida se convierte en una actividad o juego en la que descubrir nuevos sabores y texturas.

Que participen

Otro consejo para que se familiaricen con el pescado es involucrarles en su preparación. Además de ser una actividad divertida y didáctica para practicar con nuestros peques, ayudará a que muestren interés en la cocina.

También podemos complementar con hacer la compra con ellos… En las pescaderías de BM Supermercados podrán ver las especies que hay o cómo limpian y prepararan el pescado. Además, los profesionales de la sección de pescadería estarán encantados de explicarles a los peques algún detalle del pescado que se lleve para comer ese día 😉

Da ejemplo

No hay que olvidar que las madres y padres somos ejemplo a seguir para nuestros peques. ¡Qué te vean comer sano pescado!