La cebolla tiene múltiples beneficios para la salud: previene los coágulos, reduce el colesterol y la hipertensión, tiene efectos antioxidantes, etc. También es un ingrediente estrella de la dieta mediterránea y es difícil no encontrarla en ensaladas, estofados, salsas, sofritos, etc.

No obstante, ese característico ‘picorcillo’ que tiene la cebolla puede no ser del gusto de todos los paladares. Te explicamos un sencillo truco para suavizar el sabor de la cebolla y disfrutar así de todos los beneficios que tiene esta hortaliza.

Ingredientes

Cebolla

Agua

Cubitos de hielo (6-8)

Sal

Preparación

Lo primero que hay que hacer es cortar la cebolla en juliana. Si eres de lágrima fácil un truco para no llorar mientras la troceas es meter la cebolla en la nevera durante al menos una hora antes de cortarla o lavarla rápidamente.

Una vez que tienes cortada la cebolla el siguiente paso es colocar un poco de agua con los hielos y una cucharada de sal en un cuenco. Seguidamente hay que introducir la cebolla y déjala a remojo 15 minutos.

Para acabar, retira la cebolla del agua y sécala bien. Puedes usar un poco de papel de cocina para eliminar el exceso de agua. Sírvelas en una ensalada y notarás cómo su sabor es mucho más agradable.