Aunque son preferibles los productos frescos y de temporada, recientemente te explicamos que los alimentos bien congelados son prácticamente igual de saludables que los frescos; es decir, no pierden demasiadas de sus propiedades y nutrientes tras el proceso de ultracongelación. Pero, ¿ocurre lo mismo con los alimentos que congelamos en casa?

La congelación consiste en aplicar temperaturas por debajo de 0ºC, hasta que el agua que contienen los alimentos se convierta en hielo. La temperatura ideal para una correcta congelación es -18ºC (consensuada a nivel internacional), ya que a partir de este valor no proliferan las bacterias y se reduce el riesgo para la salud.

En general, el hielo que se forma al congelar el alimento modifica las células de los tejidos alterando -en mayor o menor medida, según el caso- sus principales cualidades organolépticas; o lo que es lo mismo, su sabor, aroma y textura. Este es el principal inconveniente de la congelación y el que se debe intentar reducir con unos pasos previos.

Antes de nada, debes comprobar el nivel del congelador que tienes en casa. Se miden en estrellas y para una buena congelación se recomienda uno de 3 o 4 estrellas, ya que alcanzan temperaturas mínimas de entre -18ºC y -24ºC, respectivamente.

6 claves para una buena congelación

Rapidez: la congelación se ha de hacer lo más rápido posible para mantener mejor sus propiedades organolépticas. A menor temperatura mayor rapidez de congelado.

Calidad: apostar por alimentos frescos y de buena calidad.

Envasado: almacenar individualmente (raciones) y separando por compartimentos carne, vegetales y pescado, así como los alimentos crudos de los ya cocinados. También conveniente anotar la fecha de congelación, tipo de alimento y número de raciones.

Limpieza: preparar los alimentos antes de congelarlos (retirar partes no comestibles, escaldar, cocer, etc.).

Atemperado: enfriar al menos una hora los alimentos cocinados antes de congelar.

Prohibido recongelar: nunca se debe congelar de nuevo un alimento descongelado.

¿Qué alimentos aguantan mejor?

No todos los alimentos responden igual al proceso de congelación. Afecta más a los que tienen mayor proporción de agua. Por otro lado, la carne y el pescado tienen una estructura más flexible y no les afecta tanto el hielo, mientras que las frutas y verduras son más rígidas y pueden deteriorarse con mayor facilidad.

Según el tipo de alimento para contrarrestar este inconveniente debes seguir estos pasos:

Verduras: limpiar, escaldar o cocer (2 minutos para inhibir los procesos enzimáticos y eliminar bacterias) y guardar en bolsas de congelación.

Frutas: pelar o lavar y cortar en trozos pequeños (si son piezas grandes). Conservar en recipientes o bolsas. Las más adecuadas para congelar son las frutas pequeñas: fresas, moras, frambuesas, arándanos o grosellas; melocotones, higos, piña o melón.

Carnes: eliminar grasa, piel y -si es posible- huesos. Cortar en porciones regulares (favorece la congelación rápida) y envolver en plástico o aluminio (se adapta mejor a la forma irregular y se evitan las bolsas de aire).

Pescados: desescamar, eviscerar, lavar y secar todo lo posible. Envolver en plástico o aluminio. En cuanto a los mariscos, algunos se pueden congelar crudos (gambas, berberechos, langostinos) pero la mayoría es mejor cocerlos

Hay otros alimentos que directamente no conviene congelar. Estos son los más comunes: huevos, leche, queso, pasta, arroz, patatas y salsas (emulsionadas o con nata).

¿Cuánto duran los alimentos congelados?

¿Tienes carne congelada más antigua que Ötzi? Anota la fecha de caducidad para no conservar ‘momias’ en el congelador 🙂 y ten en cuenta la duración de los mismos. Aquí tienes un resumen:

Pan: 1 mes.

Marisco: 3 meses.

Pescado azul: 3 meses.

Pescado blanco: 6 meses.

Cerdo: 6 meses.

Cordero: 9 meses.

Aves (pollo/pavo): 12 meses.

Vacuno: 12 meses.

Verduras/Hortalizas: 12 meses.

En BM Supermercados dispones de una gran variedad congelados con los que ganar tiempo en la cocina. Si apuestas por ellos, procura no romper la cadena de frío: usa bolsas térmicas, procura cogerlos los últimos en la compra y mételos rápidamente al congelador.