Antes de cortar la cebolla conviene pararse un segundo para pensar qué receta vamos a preparar. Y es que no es lo mismo cortar la cebolla para una ensalada, sofrito, salsa, relleno, etc. Por lo tanto, una vez que tenemos claro qué vamos a cocinar, elegimos la técnica de corte adecuada y nos ponemos manos a la obra.

Lo primero es lavar y pelar la cebolla. Recuerda que conviene lavar todas las frutas, verduras y hortalizas frescas aunque tengan piel y la vayamos a retirar, para evitar cualquier transferencia de suciedad o patógenos.

Después cogemos un cuchillo bien afilado y una tabla de cortar firme y procedemos a realizar los cortes. Un truco para no cortarse -y que vale para todas las técnicas de corte- es colocar los dedos como una garra y el dorso de las uñas sobre la cebolla apoyando el lateral de la hoja del cuchillo en los nudillos.

Corte en Juliana

Es un corte más habitual para la mayoría de verduras y hortalizas, con el que se obtiene largas tiras que son perfectas para incorporar en ensaladas, para pochar y servir como acompañamiento de carnes y pescados, o para salteados y sopas.

En el caso de la cebolla, este corte es de los más sencillos ya que su estructura en capas lo hace más rápido y fácil que en otras verduras. Hay que seguir estos pasos:

Cortar la cebolla por la mitad, sin retirar el extremo de la raíz o nudo que une las capas (así evitamos que se desmonte al cortar).

Realizar finos cortes (1 o 2 mm) en paralelo al corazón de la cebolla (o eje que une el tallo y la raíz).

Así obtendremos unas rodajas unidas por el nudo que separaremos para tener el corte en juliana.

Corte en aros

Se suele hacer para obtener cebolla de guarnición para carnes (hamburguesas), pescados o para incorporar en ensaladas. También para preparar un aperitivo, rebozados y fritos. Para obtener este corte:

Quitar el nudo y el tallo.

Cortar la cebolla en perpendicular al corazón de la cebolla.

Separar las rodajas para que queden en aros concéntricos.

Corte en brunoise

Es un corte muy práctico ya que puedes obtener rápidamente cubos muy pequeños (unos 3 mm.) perfectos para guisos, sofritos, rellenos o hacer salsas. El proceso es el siguiente:

Cortar la cebolla por la mitad, sin retirar el nudo.

En cada mitad realizar cortes paralelos al eje que une los extremos, aunque sin llegar hasta el final para que no se desmonte.

Girar la cebolla 90º y realizar dos o tres cortes paralelos al plano de la mesa, también sin llegar hasta el final.

Para acabar, cortar en perpendicular a la mesa (como si fuera en juliana, de arriba a abajo) para obtener dados pequeños.

Saber cómo y para qué usar estos cortes, junto a otros trucos como el de suavizar la cebolla para que pase desapercibida en tus platos, te será muy útil a la hora de enfrentarte a cualquier receta.