Lo cierto es que el microondas puede ser un aliado en muchas facetas de la cocina y un pinche perfecto que te ayudará a preparar diferentes recetas. Te damos ocho trucos o consejos con el microondas que facilitarán el trabajo en la cocina:

No más lágrimas cortando cebolla. Coge la hortaliza, córtala por los dos extremos y prueba a meterla unos 30 segundos en el microondas. Al manipularla… ¡Tachán! evitarás esos incómodos lloros que te produce el azufre que contienen las células de la cebolla y que se rompen cuando la cortas.

“Saca más zumo a la vida”. A la vida y a los cítricos como las naranjas y los limones, porque si los metes en el microondas durante 10-20 segundos a máxima potencia la piel se desprenderá más fácilmente y podrás exprimirlos a tope.

Pelar con facilidad. El truco anterior es igual de válido para otros productos como los tomates o los ajos, ya que si los introduces unos segundos en este electrodoméstico los pelarás fácilmente.

No sólo para calentar la leche. La verdad es que este producto nos puede dar mucho juego en el microondas. Por ejemplo, es uno de los ingredientes para hacer un riquísimo mug cake, muy rápido y fácil de preparar. Sólo te hará falta verter en una taza la mezcla de 1 huevo, 3 cucharadas de leche, 3 cucharadas de aceite, 4 cucharadas de harina, 4 cucharadas de azúcar, 2 cucharadas de cacao en polvo y ½ cucharada de levadura química. Lo calientas todo 3 minutos y ¡voilà!

Pero no queda aquí la cosa, porque también puedes realizar dulce de leche casero poniendo leche condensada en un bol y calentando y removiendo en el microondas. Y por supuesto, también puedes preparar un apetecible café con leche espumoso. ¿El truco? Verter la leche en un tarro o jarra de cristal, agitarla y después calentarla 30 segundos en el microondas. Ya verás el resultado…

“Zona de recuperación”. Qué rabia nos da cuando un producto pierde cualidades y ya no sabemos qué hacer con él. Pues la solución está en… ¡El microondas, claro! Podemos utilizarlo para convertir las hierbas aromáticas en hierbas secas y evitar tirarlas, para lograr que las galletas que se habían estropeado en un paquete abierto vuelvan a estar crujientes, para recuperar el azúcar o la sal húmeda que se han quedado en un bloque compacto, o para devolver su textura melosa a la miel que se ha cristalizado en un frasco.

Al rico y sano crujiente. Si cortas en tiras finas unos vegetales o unas frutas con la mandolina, los colocas sobre un papel de hornear engrasado y los calientas unos minutos al microondas, obtendrás unos exquisitos chips vegetales, muy saludables para picar entre horas. Prueba con calabacín, zanahoria, manzana…

Unas buenas patatas cocidas. Se hacen muy rápido, quedan ricas y evitarás mucho lío en la cocina. Sólo tienes que lavarlas bien, añadir un poco de aceite y sal y envolverlas con papel film antes de introducirlas en el microondas unos 15 minutos.

¿Y los huevos? Pues también puedes preparar varias versiones como huevos revueltos (bátelos, mételos 1 minuto en el microondas a máxima potencia, revuélvelos y mételos de nuevos unos 30 segundos), pasados por agua (casca el huevo en un recipiente con agua, tápalo y mételo en el microondas durante un minuto a máxima potencia), o incluso fritos (casca el huevo sobre un bol con aceite, échale sal y mételo tapado en el microondas unos 40 segundos a 800 W).

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¿El microondas altera el sabor de los alimentos?

Existen muchos mitos sobre el uso del microondas, la mayoría relacionados con las “radiaciones” que utilizan estos aparatos, que son ‘no ionizantes’ y, por tanto, seguras. Las ionizantes, a su vez, como las de los rayos X, son perjudiciales en exposiciones prolongadas.

Este electrodoméstico es totalmente seguro para la salud y no altera el sabor de los alimentos, si se ajustan bien los tiempos de cocción en función del tipo y tamaño del producto a cocinar.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) defiende el uso de los microondas en la cocina, siendo electrodomésticos “seguros y convenientes” para calentar y preparar una gran variedad de alimentos.