Los quesos tienen diferentes formas, tamaños y texturas. Por ello, para evitar desperdicios, para que no se estropeen y, sobre todo, para degustarlos correctamente es esencial utilizar una técnica adecuada para cortarlos. Dependiendo de si es más o menos curado, de su forma… se troceará de una manera u otra. ¡Te sorprenderá cómo apreciarás mejor su textura y sabor!

Consejos para cortar el queso de manera adecuada

Curados: Se recomienda cortarlos en cuña o en forma triangular.

Redondos, pequeños y planos: El Camembert, por ejemplo, deberá cortarse en porciones triangulares.

Redondos y grandes: Un claro ejemplo es el queso Brie. Se recomienda cortarlo en lonchas largas para después cortarlas en dos.

Curados y semicurados: Como el manchego, se recomienda cortarlos en cuñas o en barritas con un grosor de entre 5 y 10 mm.

Muy duros: Entre ellos el parmesano, no se cortan simplemente se parten en trozos irregulares.

Cremosos: Es aconsejable cortarlos en lonchas, con un grosor aproximado de 5 mm.

Cilíndricos: Por ejemplo el queso de cabra, que debe cortarse en rodajas.

De Cabrales: Se pueden cortar en tacos pequeños o en bloque para untarlos con un cuchillo.

Cremas de queso: La opción más acertada es servirlos en una sola pieza.

¿Qué cuchillo usar?

Si el corte es importante no lo es menos el cuchillo a utilizar. Aunque a priori todos los quesos se pueden cortar con un cuchillo, dependiendo de su textura puede ser conveniente utilizar un utensilio especial.

Los quesos duros se cortan mejor con un cuchillo corto en forma de almendra. Para los quesos muy grandes se utiliza un filamento de alambre, mientras que los quesos semirrígidos con moho también se cortan con un filamento de alambre, preferiblemente justo después de sacarlo del frigorífico.

Para cortar quesos frescos o quesos de pasta blanda lo más recomendable es utilizar el arco. Y para partir los quesos de pasta dura nada más útil que usar la espátula quesera.

Y los ralladores, ¿con qué tipo de quesos podemos utilizarlos? Sobre todo para los quesos de pasta dura.

Seguro que los amantes del queso conocen el girolle -utensilio con una base redonda de madera y una cuchilla unida a un eje en su parte superior-,  que permite hacer láminas de queso muy finas, así como cortar trozos en forma de roseta.

Trucos ‘queseros’ para un corte perfecto

Para evitar que los quesos cremosos se peguen en el cuchillo, clienta un poco la hoja con agua caliente y secarla antes de cortar.

Si la idea es servir una tabla con diferentes quesos, lo idóneo es poner varios cuchillos para evitar que se mezclen los sabores.

Saca el queso del frigorífico unos 15 minutos antes de servirlo para que se atempere y disfrutar de todo su sabor.

Ahora sólo queda presentarlos de una manera apetecible y maridarlos con un buen vino. ¡Buen provecho!