Las verduras están de moda. Cada vez más nutricionistas sugieren que estén en la base de una alimentación saludable, las redes sociales se han volcado en la difusión de recetas con montones de verduras y hortalizas, y las celebrities más interesadas en su bienestar se suman a un estilo de vida más verde. Ya sea desde el vegetarianismo, el veganismo o, simplemente, desde una dieta saludable y sostenible, este año vas a llenar tus platos de colores vegetales.

¿De verdad son tan buenas las verduras?

A estas alturas ya quedan pocas dudas sobre los enormes beneficios de verduras, hortalizas y frutas en nuestra salud. Los estudios son numerosísimos y muestran que el consumo de alimentos de origen vegetal favorece la longevidad.

No obstante, si te planteas dar un salto total al veganismo, puede ser recomendable que busques asesoramiento experto de un dietista-nutricionista para evitar algunos pequeños déficits posibles: omega 3, vitamina B12, iodina… Con una pauta profesional, buena base científica, y, quizá, algún suplemento, todo irá mucho mejor.

Tres trucos para disfrutar con verduras que antes no te gustaban

Así que, si sigues una dieta ‘plant based’, ¡enhorabuena! Y si no tienes costumbre de comer verduras, hay muchos trucos que pueden ayudarte, pero casi todos empiezan en el supermercado y pasan por la cocina y dependen de la innovación. Quizá tengas un mal recuerdo de ciertos platos de verduras que no te gustaban en tu infancia. Olvídate de eso. En primer lugar, la percepción del gusto cambia con el tiempo, así que puede que hoy los pruebes y superes tu ‘manía’. Pero si no, siempre puedes buscar nuevas recetas espectaculares para darle la vuelta a aquel recuerdo del comedor del cole. Aquí van tres, fáciles, divertidas, rápidas y deliciosas, tanto para ‘veggies’ convencidos como para escépticos de las hortalizas:

La coliflor, tu nuevo cuscús

Hazte con una preciosa coliflor.

Quítale las hojas verdes y la parte más gruesa del tronco (puedes congelar estos despojos y usarlos otro día para hacer un caldito).

Trocéala y pícala: puedes usar un cuchillo, rallarla con un rallador o, más fácil, picarla en el procesador de alimentos o picadora. Haz varias tandas hasta que esté fragmentada en trocitos del tamaño de granos de arroz.

En una sartén o wok con aceite caliente, puedes saltearla y aderezarla como un cuscús. Puedes añadir otras verduras picadas, tacos de pollo, almendras, curry… Usa la imaginación.

El tabulé, ahora con coliflor

Aplica el mismo proceso que con la coliflor para tener el brócoli muy picadito.

Añade tomates, cebolla, perejil, hierbabuena, sal, aceite y mucho zumo de limón.

Deja macerar unos minutos y a disfrutar.

¿Pan de endivias? Sí, es posible

Una forma fácil y divertida de disfrutar de las endivias es transformarlas en ‘panecillos’; sí, has leído bien.

Corta una endivia por su mitad longitudinal, salpimenta y añade un chorrito de aceite y limón entre sus hojas.

Sobre una de las mitades dispón tu relleno de bocadillo favorito. Van genial las anchoas con pimientos asados en tiras, un filete finito de pollo a la plancha o humus con olivas negras deshuesadas.

Después, tapa con la otra mitad de tu sucedáneo de ‘panecillo’ y disfruta de un bocata fresco, nutritivo, jugoso, crujiente y sin gluten.